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Las intolerancias alimentarias

Las INTOLERANCIAS ALIMENTARIAS un sendero de conocimiento

Hipócrates decía que la comida es el primer fármaco real. Para comer bien y vivir mucho tiempo, nuestros abuelos utilizaban por lo general algunas reglas simples, incluído el respeto de la estacionalidad de los alimentos. Por lo general, ignoramos nuestro Gran Pasado y distorsionamos nuestro pequeño futuro.

Es por eso que las intolerancias a los alimentos son un flagelo que está aumentando considerablemente. Nuestra comida está plasmada por la industria, enriquecida por colores y aditivos del consumismo y nuestras reglas sanas del pasado están desvaneciendo los recuerdos y pasando de moda.

La intolerancia a los alimentos se está convirtiendo en un fenómeno de masas en zonas muy industrializadas. La comida se ha convertido en una parte del sistema corrupto del mercado globalizado, un subproducto de una sociedad inconsciente y demasiado apresurada para hacer una pausa y reflexionar sobre un componente íntimo, cultural y tan profundo como lo es la comida, que, ingerido, toca lo más íntimo e inconsciente de nuestra verdadera naturaleza. Es por eso que la intolerancia a los alimentos más que de ser una alteración de cambios químicos e industriales en los alimentos, son el resultado de los cambios ambientales de los alimentos y el desapego emocional del hombre de su verdadera naturaleza.

La intolerancia alimentaria parece ser el punto de partida de cada enfermedad, el primer desequilibrio del suelo y en su andamio se va a constituir el cuerpo humano en los años. Si los cimientos son sólidos nuestra salud será de hierro. La Intolerancia a los alimentos es un espía, un indicador de una empresa en ruinas que se ha alejado de los verdaderos cánones de nuestra salud primordial, de nuestro real bienestar mental y físico.

Si para muchos las intolerancias parecen ser un efecto debido a un fenómeno clínico de reacción adversa a un alimento, para mí, (que las he estudiado durante más de veinte años), son sólo un indicador de una fuerte criticidad social. Nuestros hábitos alimenticios no son correctos; por ejemplo, vemos las noticias en la mesa con nuestros sentidos saboreamos un plato delicioso, mientras que nuestro cerebro recibe la noticia de una bomba que mató a 12 niños. De esta manera, nuestro sistema de compensación creará una primera intolerancia a los alimentos, debido a un ajuste a nuestra continua división entre racionalización y emociones o sentimientos; es nuestra alternancia entre la idea de la comida sana y el deseo de alimentos deliciosos, pero perjudiciales. Dentro de nosotros existe un sistema de compensación gracias al él hemos superado las más grandes etapas de la evolución de las especies, un sistema que permite a nuestro YO no enloquecer y no duplicarse. Aún sabiendo que algo nos duele, seguimos haciéndolo, creando en nosotros una duplicación que nos conduciría a la locura. Este sistema nos permite sobrevivir y reequilibrarnos llevando una vida normal, pero con un pequeño precio a pagar: una intolerancia más.

Cada intolerancia en relación a un alimento es una cicatriz que ha roto nuestra cándida esfera emocional, una señal en el tiempo dejada por un traumatismo, estratificado en nosotros por actitudes disociativas que hacemos a diario, a menudo sin siquiera darse cuenta. Con la mente pensamos una cosa y con el cuerpo hacemos otra. Típico es el caso de los obesos que aún sabiendo que un plato de patatas fritas es perjudicial, no pueden dejar de tomar una gran porción, así como aquellos que saben que se deben tomar más frutas y verduras, pero no tienen tiempo, y a la oficina llevan el habitual bocadillo . Ejemplos de conductas disociadas y perturbadas en la mesa arrasan absurdamente, como quien sabe que comer poco vive dos veces,, pero no obstante tiene que meterle a su hijo todas las cosas buenas porque va a crecer más fuerte y más saludable. Además de esas personas en el sur, en la frontera de la “tierra de los incendios”, que saben según algunos estudios que el producto de una gran parte de la tierra está contaminada con dioxinas y otros condenados residuos radiactivos, pero que continúan pensando que la comida de la tierra de su amigo debe ser considerada auténtica. Las conductas disociativas se producen en la mesa e incluso en el supermercado, debido a nuestro enfoque íntimo a la alimentación, a nuestra tendencia al consumismo. Debido a este comportamiento, nuestro sistema de adaptación interna, toda vez que restauramos el equilibrio, crea una cicatriz y forma una nueva intolerancia a los alimentos.

La intolerancia alimentaria es el primer verdadero pecado original, el deseo de hacer algo, incluso si sabemos que es un error. Tal vez es un residuo genético resultante de Adán y Eva, pero ciertamente no es una enfermedad que se puede combatir con cualquier medicamento, ni con una terapia clásica. Es necesario identificar una serie de bio intolerancias alimentarias a través de una prueba específica y resolverlas a través de un programa detallado específicamente creado por un consultor especialista. Así que a partir de una bio intolerancia a los alimentos puede curarse. El proceso de curación de las intolerancias a los alimentos no es una simple píldora a tragar con los ojos cerrados, sino un camino del Conocimiento que nos permitIrá mirarno dentro y conocernos mejor.

 

Intolerancias alimentarias síntomas

Los síntomas que pueden ocurrir en presencia de una intolerancia a un tipo de alimento, son múltiples y varían en función del tipo de alergia que se activa. Los síntomas de las intolerancias a los alimentos que se enumeran a continuación suelen ocurrir, pero no son síntomas que se producen sólo en presencia de intolerancias a los alimentos, y que son: calambres Acidez estomacal, indigestión, cólicos y dolores abdominales, diarrea, flatulencia, disentería, hinchazón y gorgoteo abdominal. También otros síntomas que pueden presagiar una intolerancia a los alimentos en su lugar son: meteorismo, dolor de cabeza, náuseas, picazón, regurgitación ácida, piel seca, retención de líquidos, obesidad, celulitis.

Test de intolerancias alimentarias

Después de haber llevado a cabo una dieta de exclusión para tratar de averiguar qué tipo de intolerancia se ve afectado el paciente, se puede pasar a la utilización de las pruebas y al análisis para la intolerancia a los alimentos mismos. Una de las diferencias entre los tipos de pruebas es obligatorio, y es una en la que podemos dividir las pruebas convencionales y no convencionales. En la primera categoría de tipos de pruebas pertenecen las pruebas de alergia: prick test, Rast test, test de las IgA y de las IgE, Patch test y el test de desencadenamiento. En las pruebas no convencionales en cambio entran todas las pruebas que no son de alergias que no pertenecen al contexto de diagnóstico presentado por la Seguridad Social como el Vega Test , pruebas bioenergéticas, Test con equipos de Voll, etc.

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